03 jul 2013 , 09:57

Dicen que el que maneja en Guayaquil puede manejar donde sea

   

Conozca cómo se comportan los guayaquileños cuando están tras un volante.

Los guayaquileños tienen rasgos característicos. Son alegres, amistosos y solidarios, pero todas esas cualidades parecen esfumarse cuando están tras un volante. ¿Cómo conducen los guayaquileños?.

 

Para darse cuenta de cómo es el tráfico de Guayaquil no hay que hacer experimentos muy complicados. Basta con quedarse un rato mirando una misma esquina y la idea queda bastante clara.

 

Un ejemplo es la esquina de las calles Primero de Mayo y Tulcán. Esta es una céntrica zona de dos vías y no hace falta esperar mucho para ver aparecer al más vivo, al que se niega esperar en fila y prefiere invadir carril, pero llegar primero.

 

Pero lo de adelantarse al resto, aunque para ello haya que meterse en contra vía y violar la ley, no es precisamente un acto aislado.

 

En dicha esquina lo que se vio fueron carros invadiendo carril, pero no fue lo único. Los bloqueos de intersecciones también estuvieron a la orden del día.

 

Luis Lalama, jefe del Cuerpo de Vigilancia de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), dice que si tuviera que utilizar dos palabras para describir a los conductores guayaquileños, usaría impacientes y estresados.

 

Lalama está acostumbrado a las excusas de los choferes cuando cometen una infracción. Las más comunes son de los que van a exceso de velocidad y los que hacen doble columna.

 

Otro ejemplo dice Lalama es el de la luz amarilla del semáforo. Cuando vemos esa luz se debe detener la marcha, pero los guayaquileños lo que hacen es acelerar, para no quedarse por la luz roja.

 

Pero hay que ser justos. No todo es negativo, según lo que dices las autoridades de tránsito los conductores guayaquileños han mejorado en el respeto al paso de los peatones y al uso del cinturón de seguridad.

 

Con casi 700 mil vehículos circulando por las calles de Guayaquil puede ser que a veces la ciudad realmente parezca una jungla de cemento. No en vano la sabiduría popular dice que quien maneja aquí, tiene los nervios tan templados que maneja en cualquier lugar.

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