Milena, de cuatro años, llega todas las mañanas acompañada de su madre María Cachumba al centro infantil "Carrusel de Niños" en el cantón Rumiñahui, al sur oriente de Quito. Su síndrome de Down no es impedimento para acudir a un plantel de educación inicial regular.
María considera que su hija tiene los mismos derechos que los niños regulares.
Francisco Javier de seis años es un niño autista y acude al mismo centro. Su mamá María Vera nos cuenta que esta totalmente integrado. Dice que ahora es mucho más activo e independiente y le gusta jugar con otros niños y otros juguetes.
Pero esto no sucede en todos los casos. María Vera nos contó que su hijo fue rechazado de otros centro educativos por su discapacidad o porque utilizaba pañal.
Es esa la situación por la que atraviesan muchos niños con discapacidad en el país pese a que la Ley Orgánica de Discapacidades y la de Educación Intercultural establecen el derecho a la educación inclusiva.
Patricia Reyes, directora de Gestión Ecuador, fundación que asesora al municipio de Rumiñahui, lo confirma. Los niños tienen derecho a la educación sin discriminación, y a ser incluidos en la educación regular y no especial, siempre y cuando se haya hecho un diagnóstico sicológico que determine que pueden ser incluidos.
Con ese propósito se impartió charlas a las padres de familia y capacitó a 50 maestros, nos dice María Dolores Gómez De la Torre, directora de Educación y Cultura del municipio de Rumiñahui.
En tanto que Verónica Oña, según su experiencia como profesora, admite que el incluir en un aula regular a niños con discapacidad beneficia a todos.
A nivel nacional hay 59 mil 200 niños y adolescentes con discapacidad de 0 a 19 años. De ellos 34.700 no estudian, esto según cruce de información entre la Misión Manuela Espejo de la Vicepresidencia de la República y el Ministerio de Educación.
