01 sep 2017 , 04:48

Músico toca saxo mientras le extirpan tumor cerebral

   

Cirujanos buscaban controlar cuál era el efecto de la operación sobre el paciente.


Realizar una cirugía cerebral con el paciente despierto no es algo inusual. Se trata de un procedimiento con el que los médicos intentan conocer el avance de la intervención en tiempo real y, sobre todo, si puede haber secuelas inesperadas.
 

Según el portal RT, eso fue lo que le ocurrió a Dan Fabbio, un profesor de música, a quien los cirujanos le pidieron tocar el saxo mientras le extirpaban un tumor del tamaño de un huevo del lado derecho de su cerebro. El resultado sorprendió a todos.
 

Algo suena mal
 

Durante la primavera boreal de 2015, Fabbio, quien trabaja en un colegio de Nueva York, EE.UU., empezó a tener problemas de audición. Durante algunos segundos, la música le sonaba diferente. Por eso, se hizo examinar por un neurólogo, quien le diagnosticó un glioma de bajo grado; es decir, un tumor cerebral, ubicado sobre su oído derecho, publicó el diario el Daily Mail.
 

"Tenía 25 años en ese momento. No creo que haya ninguna edad en la que te pueda sentar bien oír algo así", recuerda Fabbio que les dijo a los investigadores de la Universidad de Rochester y añadió que "nunca había tenido problemas de salud".
 

Webster Pilcher, neurocirujano del centro médico de la universidad, explica que las alteraciones en la audición que sufría Fabbio eran "muy pequeñas", pero le impedían a su cerebro registrar los sonidos de manera correcta.

 

 

 

 

 


 

Un mapeo cerebral
 

Ante la inminente operación, le propusieron participar en un procedimiento experimental que les ayudaría a averiguar qué parte del cerebro procesa la música. Para eso, el paciente debería tocar el saxo mientras era intervenido y así, además, los médicos se asegurarían de no dañar esa parte del cerebro. Fabbio aceptó.
 

"Quitar un tumor del cerebro puede tener consecuencias significativas dependiendo de su ubicación. Tanto el tumor como la operación para eliminarlo pueden dañar los tejidos e interrumpir la comunicación entre diferentes partes del cerebro", explica Pilcher.
 

Pese a los riesgos, comenzó una intensa preparación hasta el momento de la cirugía. Fabbio fue colocado sobre su costado izquierdo e inmovilizado. Una vez sedado, le quitaron parte del cráneo. Cuando le dieron el instrumento, sin sentir absolutamente nada, comenzó a tocar Arirang, una canción coreana que había elegido porque la sabía de memoria, por su corta duración y porque demandaba cortas inspiraciones.
 

Los cirujanos lo miraban y quedaron sorprendidos. "El tumor ya no estaba y esa parte de su cerebro había sido preservada", cuenta Pilcher.
 

Dudas en la recuperación
 

Pese al resultado exitoso de la operación, unas semanas después, Fabbio experimentó los mismos problemas de audición, por lo que volvió a entrevistarse con los médicos. Entonces, Pilcher le explicó que debía pasar un tiempo para que el cerebro volviera a funcionar de manera totalmente correcta y le puso como ejemplo que inmediatamente después de una cirugía de cadera no podría empezar a correr.
 

Esa previsión se cumplió y con el paso del tiempo Fabbio se ha recuperado y ha vuelto a una de sus grandes pasiones: enseñar música.

 

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